¿ Qué es la apicultura ?

La apicultura es biología apícola aplicada. Pero también un arte. Una combinación de arte y ciencia que nos permite manejar las abejas para obtener de ellas mucho más que miel y picaduras. Descubre el placer de la apicultura, diversión para toda la vida.

Definición de la apicultura


Durante muchos años, en mi curso de iniciación a la apicultura, he utilizado la definición de apicultura que podemos encontrar en el Diccionario de la Real Academia:

La Apicultura es el arte de criar abejas para obtener de ellas sus productos

Es una definición un tanto romántica, pero siempre me ha gustado por dos motivos:

  1. Nos habla de la apicultura como un “arte”.
  2. No habla de obtener de ellas sólo miel, sino “sus productos”.

Sin embargo, para mi, la apicultura es, por encima de todo, biología apícola aplicada. Veamos todo esto con más detalle.

La apicultura como arte


¿Es realmente la apicultura un arte?

Seth Godin, en su libro “¿Eres imprescindible?”, define el arte de la siguiente manera:

El arte es cualquier cosa que sea creativa, apasionada y personal. (…) Un artista es alguien cuyo coraje, intuición, creatividad y valentía desafían el statu quo.

Después de muchos años como apicultor, si algo tengo claro es que la apicultura es profundamente creativa y personal, y que el apicultor es alguien con coraje, valentía, intuición y un apasionado de su trabajo y de las abejas

Existen tantas formas de hacer apicultura como apicultores hay. El cuidado y cría de las abejas te permitirán desarrollar tu creatividad e inventar y probar cada año mil y una maneras diferentes de hacer las cosas. Un entretenimiento para toda la vida.

Los productos de las abejas


La mayoría de la gente sabe de las abejas que pican y producen miel, pero poco más. Ahora, con la popularidad que han alcanzado, son también conscientes de su importancia ambiental como polinizadores.

Pero… ¿qué puedes obtener de las abejas si te conviertes en apicultor?

¿De dónde pueden venir tus ingresos si emprendes o te inicias en apicultura?

Todo esto:

  1. Miel
  2. Hidromiel
  3. Polen
  4. Jalea Real
  5. Propóleo
  6. Veneno
  7. Material vivo para venta
  8. Apiturismo
  9. Polinizción
  10. Educación y cursos
  11. Subvenciones

Como se ve, las abejas son mucho más que miel. Pero, si te introduces en su mundo obtendrás, por encima de todo…¡diversión y entretenimiento para toda la vida!

La apicultura es biología apícola aplicada


La apicultura como arte es un bonito y romántico concepto, pero por encima de todo es biología apícola aplicada.

Tenemos un buen conocimiento de la biología y comportamiento de la abeja.

Este comportamiento se manifiesta cíclica y predeciblemente cada año en respuesta a las condiciones medioambientales, lo cual permite al apicultor preveer el desarrollo de las colonias en función de la estación y condiciones climatológicas. Así, el apicultor puede anticiparse al desarrollo del enjambre y manejar su población en función de sus intereses productivos.

En unas ocasiones tendrá que potenciar el desarrollo poblacional y en otras deberá controlar o frenar este desarrollo. Esto forma parte de lo que yo llamo la esencia de la apicultura.

Pero no es tan sencillo


Sí, una colmena no es el motor de un coche o una lavadora. Y la Biología no es una ciencia exacta.

Nunca podrás controlar a las abejas de manera precisa debido a la gran influencia que sobre ellas ejercen las variables medioambientales que no controlamos.

Por más que manejes, manipules o trates de controlar, el resultado final siempre dependerá de que el año venga favorable para ellas: buen tiempo y abundantes recursos florales alimenticios.

Esto es importante porque a veces te sentirás frustrado.

Pensarás que sanitariamente lo has hecho todo perfecto, el manejo ha sido adecuado e incluso has alimentado correctamente a tus abejas.

Puede que, además, las lluvias y el tiempo sean buenísimos y propicios para una gran cosecha…¡pero al final no se produce! ¡Y tú no entiendes  por qué!

Y será, seguramente, que tu asentamiento carece de los recursos naturales y alimenticios necesarios para que finalmente se produzca esa gran cosecha.

O puede que los tenga pero hay un número excesivo de colmenas en la zona que compiten por ellos.

Como ves, no es tan sencillo ni todo tan fácil, predecible o controlable.

En definitiva,

las abejas no son cerdos de engorde. 

No podemos pensar en ellas como ganadería intensiva, donde podemos eliminar los factores medioambientales y externos para lograr una producción regular y estandarizada en cuanto a las características del producto final.

¿Cómo y cuando empezó la apicultura?


  •  El origen de la apicultura
Pintura de la cueva de la araña en Bicorp, Valencia. Arte rupestre apícola
 Pintura en la Cueva de la Araña. Bicorp. Valencia

A diferencia de otras abejas, Apis mellifera almacena reservas de miel en épocas de abundancia para alimentarse de ellas durante las de escasez, como el invierno.

El hombre, desde épocas ancestrales, ha buscado enjambres alojados en árboles y huecos en la naturaleza para llevarse y consumir la miel. Eran “cazadores” de miel.

Se habla de los egipcios como primeros apicultores; los primeros que empezaron a capturar estos enjambres silvestres e introducirlos en vasijas grandes para que construyeran allí sus panales y almacenaran ahí la miel y luego recolectarla con facilidad.

Estas vasijas fueron las primeras colmenas, los primeros recipientes artificiales que el hombre empleó para introducir los enjambres silvestres que capturaba. Estos enjambres que capturaba e introducía en estas primeras colmenas, eran  colocados todos juntos en un lugar para su cuidado, apareciendo así el concepto de colmenar. El colmenar era (y es)  el sitio donde se encontraban reunidas todas las vasijas (colmenas) que contenían las abejas. Aparece así la figura del apicultor, que era la persona que cuidaba y recolectaba la miel de todas las colmenas del colmenar.

  • La apicultura hoy
imagen del padre de la colmena moderna, la colmena Langstroth
 L. L. Langstroth

La apicultura tradicional, la de los egipcios, practicada en colmenas como las que ellos usaron, se mantuvo durante siglos, y dio paso al uso de colmenas de cuadro móvil, tras el descubrimiento del paso de abeja y el diseño de su colmena por parte del el Reverendo L.L.Langstroth en 1853 en EE.UU.

No obstante, en España, la apicultura en colmenas de corcho tradicionales se mantuvo hasta finales de los años 80, momento en que llega a España el àcaro varroa, una plaga de las abejas que cambiaría para siempre el panorama de la apicultura.

  • Los enjambres silvestres hoy

Antes de llegar varroa, había enjambres silvestres en la naturaleza, por un lado, y enjambres de esa misma abeja silvestre pero en las colmenas de los apicultores, para producir miel.

Con la llegada del parásito, prácticamente todas las abejas silvestres desaparecieron debido a la plaga, mientras que las abejas de las colmenas de los apicultores subsistieron gracias a sus cuidados y tratamientos antiparasitarios que realizan todos los años varias veces. Esta situación se mantiene a día de hoy.

No obstante, se pueden encontrar aún enjambres de abejas en la naturaleza. Son abejas que escapan de las colmenas del apicultor y que durante un tiempo subsisten solos pero que acaban pereciendo por la plaga varroa.

Resumen


El hombre, desde la prehistoria, viene utilizando a las abejas para proveerse de miel y otros productos. Al principio como cazadores de miel, y más adelante, como apicultores propiamente dichos.

Tantos años de contacto e interés del hombre por las abejas han permitido que hayamos profundizado en su estudio.

La apicultura es biología apícola aplicada. Nuestro conocimiento científico del comportamiento de la abeja nos permite manejarla y potenciar su desarrollo, alentando y guiando sus propios instintos.

Con ello obtenemos cantidad y variedad de productos, en función de nuestros objetivos productivos, que variarán según busquemos una fuente de ingresos económicos o simplemente el placer de tener y criar abejas.

Aunque hay mucha ciencia detrás de la apicultura, es todo un arte saber aplicarla, para lo cual se necesitan buenas dosis de creatividad, intuición, coraje y pasión.

Si empiezas, ya no podrás parar nunca. Si lo haces, espero que disfrutes de la aventura, ciencia y arte que supone ser apicultor  y hacer apicultura.